Cáncer primario de hígado en adultos, localizado y avanzado localmente, no resecable
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre los Grado de comprobación científica.)
Para pacientes seleccionados con enfermedad T1, T2, T3, o T4; N0; M0.
Aquellos pacientes cuyos tumores son localizados pero no resecables debido a su ubicación en el hígado, consideraciones concomitantes de tipo médico (como la cirrosis) o aún los tumores limitados bilaterales, podrían ser tomados en cuenta como idóneos para someterse a quimioembolización, criocirugía, inyecciones percutáneas de etanol, o ablación de radiofrecuencia si cuentan con cánceres menores de 5 cm. Se ha informado de una supervivencia comparable a la resección.[1] Un ensayo aleatorio en pacientes de cirrosis con carcinomas pequeños hepatocelulares mostró una mejoría local en la supervivencia libre de recaída en pacientes que se sometieron a un desprendimiento con radiofrecuencia comparada con inyecciones de etanol percutáneas como única forma de tratamiento,[2][Grado de comprobación: 1iiDiii] pero la supervivencia general no cambió.[2][Grado de comprobación: 1iiA]
Los ensayos clínicos que usan quimioterapia sistémica, quimioterapia regional, o anticuerpos marcados o radiomarcados han mostrado remisión de los hepatomas no resecables. Otros enfoques incluyen la embolización de la arteria hepática con fragmentos musculares o polvo de espuma gelatinosa y quimioterapia, usualmente doxorrubicina. Estos enfoques a menudo producen necrosis central del tumor, reducción del tamaño tumoral y alivio del dolor, pero generalmente los beneficios son transitorios. Cualquier interferencia con el suministro sanguíneo arterial (incluyendo quimioterapia de infusión) puede asociarse con morbilidad importante y está contraindicada en la presencia de hipertensión portal, trombosis de la vena portal o ictericia clínica. En un estudio aleatorio donde se comparó la quimioembolización con un tratamiento conservador, no se encontró ventaja alguna de supervivencia con la quimioembolización.[3] Este estudio se terminó antes de tiempo y fue subpotenciado para determinar sólo las diferencias grandes de supervivencia.
Opciones de tratamiento estándar:
- Ablación por radiofrecuencia, quimioembolización, criocirugía o inyección percutánea de etanol: estas técnicas podrían utilizarse en pacientes con tumores pequeños localizados no resecables menores de 5 cm.[1,4-8]
- Trasplante de hígado: en pacientes seleccionados con hepatoma localizado no resecable, particularmente pacientes con hepatomas fibrolamelares, el trasplante de hígado puede ofrecer una opción de tratamiento potencialmente curativo.[9]
- Quimioterapia (infusión regional del hígado): los fármacos quimioterapéuticos pueden administrarse con una bomba subcutánea portal o que pueda implantarse vía un catéter colocado en la arteria hepática. Estudios previos que utilizaban fármacos estándar han mostrado respuestas de 15 a 30% de tales casos, sin embargo, fármacos y técnicas más nuevas (es decir, microesferas biodegradables) han sido evaluadas en estudios pilotos [10-12] de la misma manera que se ha hecho con la quimioterapia regional con radioterapia de haz externo.[13] Muchos pacientes no son aptos para participar en estos enfoques, que a menudo requieren intervención quirúrgica.
- Quimioterapia sistémica, terapia dirigida o ambas: antes del ensayo SHARP (NCT00105443), muy raras veces se habían registrado remisiones duraderas, y las series aleatorizadas no han mostrado de forma concluyente beneficio importante alguno en cuanto a la supervivencia cuando se le compara con la ausencia de tratamiento. En el ensayo SHARP, 602 pacientes de carcinoma hepatocelular avanzado (poco menos de 50% de los pacientes en cada grupo presentaron carcinomas confinados al hígado pero no eran resecables y presentaban diseminación extrahepática) que no habían recibido tratamiento sistémico previo, se les asignó a recibir ya sea 400 mg de sorafenib dos veces al día o placebo.[14] Todos menos 20 pacientes presentaron Childs-Pugh un puntaje relacionado con la enfermedad del hígado; 13% fueron mujeres. Luego de 321 defunciones, la mediana de supervivencia fue significativamente más prolongada en el grupo de sorafenib (10,7 meses contra. 7,9 meses con el placebo; el cociente de riesgo instantáneo [CRI] favoreció a sorafenib = 0,69; intervalo de confianza [IC] de 95% , 0,55–0,87; P < 0,001).[14][Grado de comprobación: 1iA] Mientras que la mediana de tiempo hasta la presentación de síntomas no fue significativamente diferente, el porcentaje que logró respuesta radiológica fue mayor en el grupo de sorafenib.
Un ensayo subsiguiente llevado a cabo con 271 pacientes de 23 centros en China, Corea del Sur y Taiwán con una aleatorización de 2:1 con sorafenib logró una mediana en cuanto a la tasa de supervivencia general de 6,5 meses con el sorafenib contra 4,2 meses con el placebo (CRI = 0,68; IC de 95%, 0,50–0,93; P = 0,014).[15] Entre los efectos adversos que se le atribuyen al sorafenib en ambos estudios se incluyeron reacciones de la piel en los pies y en las manos así como diarrea.
Estos estudios establecen la función del sorafenib en los cánceres hepatocelulares tanto avanzados localmente como cánceres hepatocelulares que se extienden más allá del hígado, los cuales no son susceptibles de modalidades regionales. Hay estudios en curso para evaluar la función del sorafenib luego de una quimioembolización transarterial (QETA), con quimioterapia o en presencia de enfermedad del hígado más avanzada.
- Cirugía, quimioterapia y radioterapia: estas modalidades pueden combinarse en los ensayos clínicos para pacientes con una masa hepática dominante y complicación multifocal con pequeñas cantidades de tumor; la resección quirúrgica, desprendimiento con radiofrecuencia o criocirugía de la masa puede ser seguida de infusión hepática del resto del hígado con fármacos quimioterapéuticos solos o combinados con hipertermia, radiación, o radiación con radiosensibilizadores.[1] La quimioterapia más la radiación se ha usado también para reducir tumores antes de la resección.[16] Sin embargo, el hígado en su totalidad, no tolera altas dosis radioterapéuticas.
- Radiosensibilizadores y radioterapia de haz externo sin quimioterapia: cuando se contempla aplicar radioterapia, siempre tiene que tomarse en cuenta la radiosensibilidad relativa del tejido normal del hígado comparada con la del tejido del tumor.[17]
Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés localized unresectable adult primary liver cancer. La lista de ensayos se puede reducir aun más por la ubicación donde se realizan, los medicamentos que se utilizan, el tipo de intervención y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
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- Livraghi T, Bolondi L, Lazzaroni S, et al.: Percutaneous ethanol injection in the treatment of hepatocellular carcinoma in cirrhosis. A study on 207 patients. Cancer 69 (4): 925-9, 1992. [PUBMED Abstract]
- Livraghi T, Benedini V, Lazzaroni S, et al.: Long term results of single session percutaneous ethanol injection in patients with large hepatocellular carcinoma. Cancer 83 (1): 48-57, 1998. [PUBMED Abstract]
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