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Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y cuello (PDQ®)

  • Actualizado: 7 de marzo de 2013

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Neurotoxicidad

Ciertas clases de quimioterapia, como las de los alcaloides vinca, vincristina y vinblastina, pueden causar neurotoxicidad directa. Además, los fármacos como la talidomida y la lenalidomida están relacionados con las neuropatías periféricas que pueden afectar la cara y la mandíbula. Puede haber dolor mandibular profundo con latidos. Debido a que este síntoma también ocurre con la enfermedad aguda de la pulpa dental, es importante tener un historial completo y hacer un examen físico oral cuando hay dolor; por lo general se necesitan radiografías y exámenes de la vitalidad de la pulpa dental. Después de que se haya diagnosticado correctamente, la neurotoxicidad se maneja con apoyo al paciente para el dolor y ofreciéndole orientación. Los síntomas generalmente se resuelven dentro de una semana después de descontinuar la quimioterapia causante.

Ocasionalmente, la hipersensibilidad dental puede surgir semanas o meses después que el paciente haya discontinuado la quimioterapia. Por otra parte, se ha observado que pacientes tratados con ciclosporina para la enfermedad de injerto contra huésped informan de un aumento en la sensibilidad térmica. Se desconocen los mecanismos de esta respuesta. Afortunadamente, los estímulos térmicos se resuelven por sí solos después de la interrupción o el retiro de la terapia, si bien pueden persistir durante varios meses. La aplicación tópica de fluoruro o dentífrico desensibilizador puede reducir la incomodidad.

Los pacientes tal vez sufran de dolor por disfunción temporomandibular que incluye músculos de la masticación, articulaciones temporomandibulares o dientes. Esta afección no ocurre únicamente en el paciente de cáncer y se correlaciona con hábitos de estrés y disfuncionales, incluso bruxismo y el apretar de las mandíbulas. La tensión y la perturbación del sueño surgen como los factores etiológicos más frecuentes. Los métodos estándares de manejar este trastorno son el uso juicioso de relajantes musculares o de fármacos reductores de ansiedad acompañados de fisioterapia (aplicaciones de calor húmedo, masaje y extensión suave). Para los pacientes con propensión a apretar los dientes y bruxismo durante el sueño, puede ser valioso usar tablillas oclusivas hechas a la medida.